Trajano, el mejor de los emperadores

De la misma forma que César fue el militar más grande de la República, Trajano fue el militar más grande del Imperio. Nuestro compatriota nacido en Hispalis (Sevilla) fue el primer emperador español y tras Augusto, el más grande de todos los emperadores. Las legiones con las que combatió en Germania, Dacia y Partia no habían sufrido grandes cambios desde Augusto, lo que demuestra la bondad de su eficacia. Trajano es el cénit de Roma. El Imperio alcanzó gracias a sus conquistas su máxima extensión territorial ocupando territorios en tres continentes.

Tan bueno fue para Roma, que en el Senado se aclamaba a los emperadores que le siguieron, utilizando esta frase: "Que sea más afortunado que Augusto y mejor que Trajano". Su obra le hizo acreedor de la misma fama que el creador del Imperio.


Más soldado que Emperador, su reinado se centró principalmente en la expansión del imperio y en mejorar las infraestructuras. Conocedor de las carencias y las necesidades del pueblo, construyó carreteras nuevas, puentes, sus famosos mercados conocidos hoy como "Mercados de Trajano" y el "Foro".

Su coronación, por llamarlo de alguna manera, fue gracias a que su antecesor, Nerva, lo adoptó ya que confiaba ciegamente en él que era uno de los mejores comandantes y le hizo participar en su gobierno. Una posible explicación es que buscaba el apoyo del estamento militar, que confiaba en Trajano tras una brillante carrera.


No han llegado hasta nuestros días textos que relaten su vida como pasó con Octavio, que contaba con Virgilio y Horacio (nada menos) para que escribiesen su obra y milagros, de Trajano nos ha llegado la obra de Plinio el Joven Pamegírico a Trajano y sus Cartas con las que podemos conocer un poco el carácter y la época del Emperador. También tenemos su Columna Trajana en la que se muestra en relieve la conquista de la Dacia. Originalmente, en la cúspide de la columna había una estatua del emperador pero en el siglo XIV se sustituyó por una de San Pedro (que manía con cristianizarlo todo) y en la base se encontraban enterradas en una hurna de oro, sus cenizas, ya no.


Hay anécdotas y curiosidades, como que conociendo su debilidad por el vino, ordenó que las ordenes que diese después de los banquetes no se tubieran en cuenta. Dicen que era justo, clemente, duro y leal con los amigos. Pidió a los sacerdotes que cuando rezasen por la duración de su reinado añadiesen: "Siempre y cuando lo merezca". Cuando le reprochaban que era demasiado amistoso con los demás decía: "Quiero tratar a los demás como yo hubiera querido ser tratado si no fuese emperador". Cuando nombró Prefecto a Suburano, al entregarle el puñal que simboliza el cargo, le dijo:"Te lo entrego para defenderme si me conduzco bien, en caso contrario, úsalo contra mí". Lo que más claro queda, de todo lo que nos ha llegado de él, es su lealtad a los amigos, en una ocasión, acusaron a su amigo Licinio Sura de conspirar contra él. Trajano, se presentó en su casa sin ser invitado, pasaron todo el día juntos compartiendo la mesa y los baños. Al día siguiente dijo a los "chismosos": "Si Sura hubiera querido matarme, lo hubiera hecho ayer". Aunque era un hombre muy inteligente, su cultura era modesta y hablando un día con el filósofo Dión de Prusa le dijo: "No sé que dices, pero te amo como a mí mismo".


Murió en 117, en tierras de Cilicia, en la actual Turquía, casi con las botas puestas, cuando era trasladado a Roma. Es sorprendente que nos haya llegado tan poco de todas sus campañas bélicas, en parte puede ser porque, no tuvo hijos y Adriano, su sucesor, abandonó estas empresas y se dedicó a conservar y proteger el Imperio, de ahí su famoso "Muro de Adriano" pero ya hablaremos de él otro día.







"Los Pilares de la Tierra" de Ken Follet

Es un libro que aparte de la trama que tiene, para mí es una obra maestra. Al margen de la historia, de sus personajes, de todo lo que contiene, está tan bien escrito, documentado, descrito que a parte de engancharme desde el principio, no dejó de asombrarme hasta el final por la maestría de su autor para enlazar cada hecho, cada personaje unos con otros, todos tan distintos y al final con tanto en común.

Ambientada en la Inglaterra de la edad media, la historia está centrada principalmente en la famila del carpintero Tom cuyo sueño es la construcción de una catedral. Al quedarse en paro comienza una peregrinación junto con su mujer embarazada y sus dos hijos Alfred y Martha por Inglaterra en busca de empleo. Atraviesan peligrosos bosques. Su esposa muere al dar a luz y, al no poderse hacer cargo del bebe, deciden abandonarlo en la misma tumba de su madre. Arrepentido vuelve a buscarlo pero Ellen, una proscrita que vive en el bosque con su hijo Jack le informa que el bebe ha sido recogido por un grupo de frailes y llevado al monasterio.


Después de muchas penurias Tom consigue trabajo con los mismos frailes que recogieron a su pequeño y puede cumplir su sueño de construir una catedral y ver crecer a su hijo.


Así comienza una historia en la que los malos son muy malos y muy ricos y los buenos son muy buenos y pobres. Pero ésto solo es un pequeño, pequeñísimo comentario sobre una minúscula parte de los protagonistas, está el malvado y sádico Lord William Hamleigh que rechazado por Lady Aliena solo busca hacerle la vida imposible, el enamoramiento de ésta y Jack, el obispo Waleran Bigod que para colmo de males se alía con Lord William Hamleigh para evitar que la catedral se construya y a parte de todo esto, la misteriosa muerte del padre de Jack, hijo de Ellen.


En fin una historia en la que todos sus protagonistas, tan distintos entre sí acaban coincidiendo de algún modo. Lo recomiendo, aunque asuste su tamaño.

Octavia

Fue hermana de Octavio Augusto, primer emperador romano, y sobrina-nieta de Julio César. Su vida estuvo marcada por los cambios políticos y sus matrimonios primero con Marco Claudio Marcelo y, al enviudar, con Marco Antonio. Mujer respetada por todos, imitada en todo, todo lo que ella hacía se ponía de moda. Si en aquellos tiempos hubiera existido la prensa del corazón, Octavia sería una de las "famosas" de la época más perseguidas, una especie de Isabel Preysler.

Con Marcelo tuvo tres hijos, Marco Claudio Marcelo, Claudia Marcela Mayor y Caudia Marcela menor. En Roma no se pensaban mucho los nombres.

Cuando Julio César murió, dejo como heredero a Octavio. Entonces se formó un triunvirato compuesto por Octavio, Lépido y Marco Antonio. Se repartieron el gobierno del inmenso imperio entre los tres, tocándole a Octavio la parte correspondiente a Roma y a Marco Antonio Grecia y oriente. En Grecia nacieron las dos hijas que tubieron, las dos Antonias. Un tiempo después, Antonio la abandona para regresar a los brazos de Cleopatra. Así se vio Octavia, con los hijos de su primer matrimonio, los hijos que tubo con Antonio y los hijos que Antonio tubo con su primera mujer. Volvió a Roma, repudiada y poco después divorciada. Éstos acontecimientos y la lectura en público del testamento de Marco Antonio, le sirvieron a Octavio para poner a todo el senado en su contra y declararle la guerra que acabó con la derrota de los amantes y su posterior suicidio.
Con todo esto, la casa de Octavia se siguió llenando de niños pues, a los que ya tenía, se sumaron los de Antonio y Cleopatra, los gemelos Cleopatra Selene y Alejandro Helios y el pequeño Ptolomeo Filadelfo. Los acogió como lo que eran, príncipes, y les dio una educación de acuerdo a su rango junto a los demás niños, y por lo que he leído, nunca dejó que nadie manchara la memoria de sus padres.
Se sabe que los hijos varones de Cleopatra murieron en Roma, el pequeño antes que el mayor, en extrañas circunstancias, quizás alguien tuviera miedo de que al crecer se convirtieran en una amenaza. En cambio Cleopatra Selene se convirtió en reina de Mauritania al casarse con el príncipe Juba II.
Octavia se sintió orgullosa por este casamiento, pero lo que más feliz la hacía y más orgullosa la podía hacer era ser la madre del joven más admirado de Roma, Marcelo. Todo el mundo lo quería, a todos ayudaba, inteligente, preparado en todas las materias, no es de extrañar que su tío Octavio lo eligiera para sucederle e incluso lo casó con su hija Julia. Pero de pronto Marcelo enfermó y murió, se cree que envenenado para favorecer a Tiberio, hijastro de Octavio.
Octavia, pudo soportar la muerte de su primer marido, pudo soportar las infidelidades de Antonio, su abandono, la vergüenza, pero cuando murió su hijo ella murió con él. Se retiró de la vida pública, se aisló y prácticamente esperó que le llegara la muerte.

En honor de su ser más querido, Octavio mandó construir un teatro, el conocido como Teatro de Marcelo junto al pórtico de Octavia. Aun hoy podemos verlos en Roma.

San Valentín

Hace un tiempo vi por televisión a una conocida humorista hablando sobre su separación. Lo había pasado bastante mal, depresión incluida, pero lo contó con tanto sentido del humor que parecía todo un chiste. Su marido se había desenamorado. Visto así, desde la tele no te llega a afectar pero cuando algo así le ocurre a alguien que conoces, alguien cercano, pues te afecta y se te queda por unos días rondando por la cabeza.


En estos días en que por todos lados vemos corazoncitos rojos, flores, San Valentines y Cupidos tirando flechas, es muy triste pensar que el amor tiene fecha de caducidad. Para algunas personas es así, se levantan un día y ala, que me he desenamorado, hasta luego. Da tanto que pensar.


En fin, hablemos de San Valentín. Hay varias teorías acerca del origen de esta celebración. Unos dicen que era una celebración pagana al dios Eros en griego y Cupido para los romanos cristianizada años después. Aunque la más verosímil es la que sitúa al santo en la Roma del siglo III casando clandestinamente por el rito cristiano a todo soldado que quisiera hacerlo. ¿Porqué clandestinamente? A parte de que el cristianismo estaba perseguido, se pensaba que los soldados solteros rendían más en el campo de batalla que los casados, así que tenían prohibido contraer matrimonio.


Poco a poco va adquiriendo tanta popularidad que hasta el emperador Claudio II quiere conocerlo. Se caen bien, incluso intenta convencer al emperador de que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín.


Cuando va a ser ajusticiado, hace el milagro de devolverle la vista a la hija del lugarteniente encargado. Él y toda su familia se convierten al cristianismo pero no pueden evitar que Valentín fuese ejecutado el 14 de febrero. También cuentan que se enamoró de la hija de su carcelero, y en su última carta firma "de tu Valentín" de ahí vienen la tradición de las cartas de amor y la firma del Valentín de turno. Aunque yo dudo mucho de este enamoramiento por que él, ante todo, era sacerdote.
Para concluir, pocas cosas han cambiado desde los esplendores de Grecia y Roma, se ve que los humanos necesitamos dioses (en este caso santos) para todo: San Valentín (amor), Santa Lucía (vista), San Ramón Nonato (embarazadas), Santa Ana (fertilidad)....



Una buena respuesta y una curiosidad.

Hubo un tiempo en Roma en que todo el mundo tenía estatuas. En una ocasión alguien le preguntó a Catón que porqué él no tenía una, a lo que él respondió: "Prefiero que me pregunten porqué no tengo una estatua a que me pregunten que porqué la tengo". A esto se llama una buena respuesta.





¿Sabíais que cada rey en el mazo de naipes franceses representa un rey de la historia? Pues así es: el Rey de Corazones representa a Carlomagno, el rey de picas representa al rey David, el rey de Tréboles representa a Alejandro Magno y el Rey de Diamantes representa a Julio César. Curioso, ¿verdad?

"El Médico" de Noah Gordon

Hoy toca hablar de un libro que, como yo digo, da pena acabar. He de decir que me lo he leído más de una vez y que, de vez en cuando, cuando me pongo en la bicicleta estática, abro por una página al azar y comienzo a leer y leer, cuando me quiero dar cuenta ya me ha vuelto a enganchar y sin darme cuenta me he hecho varios kilómetros.
La historia comienza en la Inglaterra del siglo X en un tiempo revuelto, lleno de invasiones bárbaras y en el que el pueblo es quien sufre las consecuencias, como casi siempre. El protagonista es un niño de 9 años que ve como, de la noche a la mañana, pasa de tener padres y hermanos a no tener absolutamente nada ni a nadie. Consigue irse de aprendiz con un cirujano barbero (médico de los pobres por entonces). En su carromato de colores chillones empiezan a recorrer el país. Poco a poco va aprendiendo el oficio y la picaresca que hay que tener en este oficio en el que lo mismo tiene que hacer juegos malabares para conseguir atraer público que ayudar a amputar un dedo.
Rob, va creciendo y se va dando cuenta de que le gusta ayudar a las personas, aliviar su dolor, pero sufre por su ignorancia, por todas las personas a las que no puede ayudar. Decidido, parte hacia Persia en una carabana que lo llevaría a la mejor universidad de medicina del mundo, en Ispahan, donde se permite estudiar a los judíos. Durante los años que dura conoce a un grupo de judíos que se unen a la carabana y de ellos aprende todas sus costumbres, rituales y rezos para, al llegar a Persia, hacerse pasar por uno de ellos.
Desde su llegada Persia todo son complicaciones pero al final lo consigue. Hace entrañables amistades, conoce al Sha... En fin, hay que leerlo porque es un libro que emociona y te hace viajar por la historia desde la salvaje Inglaterra del siglo X hasta una Persia de las "Mil y una noches", personajes inolvidables con los que acabas encariñándote.
Allí lo tengo y, como ya he dicho, de vez en cuando me gusta abrirlo por una pagina al azar y leer...y volver a emocionarme.