San Valentín

Hace un tiempo vi por televisión a una conocida humorista hablando sobre su separación. Lo había pasado bastante mal, depresión incluida, pero lo contó con tanto sentido del humor que parecía todo un chiste. Su marido se había desenamorado. Visto así, desde la tele no te llega a afectar pero cuando algo así le ocurre a alguien que conoces, alguien cercano, pues te afecta y se te queda por unos días rondando por la cabeza.


En estos días en que por todos lados vemos corazoncitos rojos, flores, San Valentines y Cupidos tirando flechas, es muy triste pensar que el amor tiene fecha de caducidad. Para algunas personas es así, se levantan un día y ala, que me he desenamorado, hasta luego. Da tanto que pensar.


En fin, hablemos de San Valentín. Hay varias teorías acerca del origen de esta celebración. Unos dicen que era una celebración pagana al dios Eros en griego y Cupido para los romanos cristianizada años después. Aunque la más verosímil es la que sitúa al santo en la Roma del siglo III casando clandestinamente por el rito cristiano a todo soldado que quisiera hacerlo. ¿Porqué clandestinamente? A parte de que el cristianismo estaba perseguido, se pensaba que los soldados solteros rendían más en el campo de batalla que los casados, así que tenían prohibido contraer matrimonio.


Poco a poco va adquiriendo tanta popularidad que hasta el emperador Claudio II quiere conocerlo. Se caen bien, incluso intenta convencer al emperador de que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín.


Cuando va a ser ajusticiado, hace el milagro de devolverle la vista a la hija del lugarteniente encargado. Él y toda su familia se convierten al cristianismo pero no pueden evitar que Valentín fuese ejecutado el 14 de febrero. También cuentan que se enamoró de la hija de su carcelero, y en su última carta firma "de tu Valentín" de ahí vienen la tradición de las cartas de amor y la firma del Valentín de turno. Aunque yo dudo mucho de este enamoramiento por que él, ante todo, era sacerdote.
Para concluir, pocas cosas han cambiado desde los esplendores de Grecia y Roma, se ve que los humanos necesitamos dioses (en este caso santos) para todo: San Valentín (amor), Santa Lucía (vista), San Ramón Nonato (embarazadas), Santa Ana (fertilidad)....



1 comentarios:

reinasinespejo dijo...

Es cierto que esas historias dan para pensar, a mí me pasa igual.

Ya me dirás el nombre de esa escultura, es muy bonita.

Besos.