Juana "la Loca". La reina del tablero.

Eso fue más o menos en lo que la convirtieron los hombres de su vida, en una pieza de su particular ajedrez. Primero su padre Fernando “el Católico“, luego su esposo Felipe “el Hermoso” y más tarde su hijo el emperador Carlos. Juana, víctima de trastornos psicológicos, pasó la mayor parte de su vida recluida en Tordesillas.
Mucho se ha discutido sobre el origen del sobrenombre por el que ha pasado a la historia: Juana “la loca”. Ya esta idea surgió en vida de la reina por los arrebatos que le daban o simplemente por rumores o visiones más bien superficiales pero que beneficiaban siempre a alguien en detrimento de la reina. A finales del siglo XIX, en pleno esplendor del romanticismo, surgió otra idea, la reina Juana estaba loca sí, pero de la pasión desenfrenada que sentía por su marido Felipe “el Hermoso”. “Loca, sí, pero loca de amor” se dijo.
Algunos estudiosos han coincidido en que Juana padeció esquizofrenia, de ahí la obsesión por su marido y creencia constante de que conspiraban contra ella. Aun así, se piensa que estos problemas no eran tan graves como para que Juana no pudiese reinar como reina consorte. Pero claro, le tocó un tiempo difícil y un marido que era un “adonis” que no dejaba pasar ni una. Juana recibió una educación al estilo italiano, aprendió latín y francés, danza, música, además de coser y cocinar. Alguien dijo de ella: “La más hermosa y fascinante dama que pueda imaginarse…, una criatura tan gentil, joven y bella…”Los Reyes Católicos convirtieron la monarquía española en una superpotencia, la mayor del continente a lo largo del siglo XVI y Juana era una pieza más para garantizar esto. Se concertaría su matrimonio con algún heredero de estado europeo para extender su influencia por el continente. A los dieciséis años se concreta su matrimonio con un joven príncipe que reside en Flandes, un año mayor que ella y heredero del Sacro Imperio, los Países Bajos y Borgoña, ósea, el mejor partido del momento. Y allí llegó ella, rodeada por toda su corte enteramente española, asustada por todo lo que conlleva un cambio de vida y además con el encargo de sus padres de servir como agente político para la política internacional de los Reyes Católicos. Pero toda esta estrategia política se vino abajo con el flechazo de los prometidos (por lo menos Juana) nada más verse. Según testimonios de la época, Felipe era bello, esbelto y vigoroso, rubio y ojos azules, orgulloso y seguro de sí mismo, irradiaba energía. Hay una anécdota que cuenta que en la primera entrevista entre ambos, en vez de esperar a la celebración pública del enlace, como establecía el protocolo, los novios hicieron que el sacerdote que tenían más a mano los casara a toda prisa para a continuación desaparecer durante dos días y dos noches en luna de miel anticipada. A su vuelta se produjo la boda oficial.
Para Juana, vivir en Flandes fue toda una liberación. Lujo, placer y lejos de su madre y del rigor religioso castellano. Pero poco a poco Juana se va aislando, su marido la desatiende y empieza a tener ataques de histeria sin importarle quien esté delante y lo que puedan contar de ella. Empiezan a llamarla “loca” y que habría que encerrarla. La cosa empeora cuando muere su hermano mayor y heredero de la corona, Juan. Poco después Miguel, su sobrino. Juana se convierte así en la única heredera. Todo apuntaba a que se convertiría en emperatriz de Alemania y condesa de Borgoña, además de futura reina de Castilla y Aragón. Aprovechando un viaje a la península, Felipe busca partidarios que lo apoyen cuando Isabel (ya enferma) muera y la corona vaya a manos de Juana en vez de Fernando, su viudo. Como el ambiente no es muy cordial entre el yerno y los suegros, después de la jura como herederos de las dos coronas, Felipe se marcha apresuradamente a Flandes antes de que Juana, en avanzado estado de gestación, dé a luz. Los lamentos de Juana por su marcha se escucharon por todo el palacio durante una noche entera. En cuanto dio a luz a su cuarto hijo, Fernando, declaró que deseaba volver a Flandes. Pero ya había planes para ese niño, querían criarlo en España, para llegado el caso excluir a su padre “el Hermoso” y que el hijo heredara en su lugar. De este modo obligaban también a Juana a permanecer en la península. Primero en Segovia, luego en Medina del campo, donde Juana se reveló decidida a partir. Hizo preparar a su séquito, pero los reyes retiraron a los caballeros, así que pensó salir ella misma a pie, pero se encontró la puerta cerrada y nadie obedecía sus ordenes de abrirla. Estuvo todo un frío día de noviembre sentada al pie de la verja, sin comer, gritando, hasta que por la noche consiguieron llevarla a su habitación.
Ahí comenzaron a tomar forma las intrigas, donde estuviera Juana estaba el poder. Su marido la reclamaba por boca de su hijo Carlos y sus padres se obstinaban en mantenerla a su lado. Al fin la dejaron marchar pero con la condición de que dejara en Castilla a su hijo Fernando. Y Felipe pronto se arrepintió de haber insistido tanto en la vuelta de su esposa porque ésta pronto volvió a las andadas e intentó atacar a la que creía amante de su esposo con unas tijeras. Estas cosas hacían que Felipe estuviera cada vez más convencido de encerrar a su esposa.Al morir Isabel la Católica, conociendo ella la incapacidad de Juana y el deseo de excluir a Felipe de su testamento, dejó prevista una regencia a favor de su esposo Fernando mientras que su nieto Carlos fuese menor de edad. Y claro está, a “el Hermoso” esto no le gustó nada así que cogió a su esposa y viajó de nuevo a España para reclamar sus derechos. Emprendieron una marcha por todo el reino para buscar apoyos entre la aristocracia enemistada con Fernando. Tuvo éxito y en cuanto él y Juana fueron jurados reyes, pensó de nuevo en encerrar a la reina por su demencia. El pueblo se posicionó a favor de Juana pero posiblemente si la muerte no hubiera sorprendido a Felipe, habría conseguido su propósito. Con su muerte, Juana se convertía en reina de Castilla. (Es curioso como el poder la persiguió durante toda su vida sin ella quererlo). Durante casi un año reinó sobre el país y muchos se acercaban a ella con curiosidad buscando algún rastro de la locura que se le suponía y la impresión que tuvieron fue la de una persona equilibrada. Revocó muchas de las “mercedes” que concediera su esposo en su breve reinado viendo sus excesos. Mientras tanto, el cardenal Cisneros, asumía a sus espaldas la dirección efectiva del gobierno mientras que volviera el rey Fernando el Católico a Castilla. Pero toda su cordura se contradijo con el asunto del traslado del ataúd de Felipe “el Hermoso” a través de Castilla durante más de dos años. Su intención era la de trasladarlo al mausoleo que su madre Isabel había construido en Granada pero eso no significaba que ella tuviera que ir detrás del féretro, acompañada de toda su comitiva entonando cánticos fúnebres e iluminado por antorchas ya que solo se movían de noche. En este deambular dio a luz a Catalina, su sexto hijo. Después continuaron el camino pero tuvieron que retroceder al encontrarse con la peste y permanecer un año en Arcos (Burgos). Estas cosas hicieron intervenir a su padre y después de que por fin enterraran a Felipe (que se paseó por España estando muerto más que en vida), el destino de Juana fue el palacio de Tordesillas, de donde ya no saldría hasta su muerte, casi cinco décadas después.

Hatshepsut, "La primera de las nobles damas"

Seguramente si hablamos de reinas de Egipto, a la mayoría se nos vendrá el nombre de Cleopatra a la cabeza, pero hubo muchas y muy buenas. Algunas extraordinarias como es el caso de Hatshepsut. Fue hija de Tutmosis I y de Amosis, su esposa principal. Estaba muy apegada a su padre y se supone que desde joven su padre ya barajaba la idea de que ella fuese su heredera. A la muerte de éste ascendió al trono como Gran Esposa Real junto a su hermanastro Tutmosis II, hijo de una esposa secundaria. Esto hirió profundamente su orgullo, ella era la legítima heredera de su padre y ahora sus sueños se veían truncados. Durante los años de su matrimonio se conformó con el papel de Gran Esposa Real, Esposa del Dios, etc, no tenía mayores pretensiones, aun, aunque, eso sí, se supo rodear de personas adeptas a ella que la supieron asesorar muy bien. Tubieron una hija (que moriría siendo joven) antes de que Tutmosis II muriera con lo que ahora Hatshepsut se encontraría reinando como regente hasta que el hijo de su esposo, Tutmosis III, con una concubina pudiera reinar por sí mismo junto a su hija.

Durante el primer año de regencia ella representó su papel a la perfección, era la regente, nada más. Pero se ve que le cogió gustillo a eso de mandar. Todo le sonreía, el poderoso clero de Amon le era propicio, las grandes personalidades de la corte también, los administradores del reino no eran menos, había heredado un reino rico y poderoso, así que, qué más podía pedir. Deseaba seguir reinando en soledad, sabía que estaba capacitada para ello. Pospuso el matrimonio de su hija con el hijo de su esposo para ella así seguir gobernando. Dio los cargos más importantes a sus fieles consejeros Hapuseneb y Senenmut y para ella misma el de Visir y Sumo Sacerdote de Amón. Cuando se vio lo suficientemente fuerte se autoproclamó también faraón de las Dos Tierras y primogénita de Amón, con el beneplácito de los sacerdotes, encabezados por Hapuseneb. Así que a su sobrino-hijastro Tutmosis III no le quedó otra salida que admitir la superioridad de su tía-madrastra y aguantarse, ya vendrían tiempos mejores para él, así que se concentró en el ejercito, si ella mandaba en la corte él mandaría sus ejercitos.

Hatshepsut asumió todos los papeles masculinos de su cargo y se hacía representar como un hombre. La corregencia con su sobrino transcurrió en paz y en ningún caso se la llegó a ver como una usurpadora ya que no hay noticias de revueltas o levantamientos en su contra. Simplemente los egipcios se adaptaron a este cambio, ahora el faraón era una mujer y gozó de uno de los reinados más prósperos de toda la historia egipcia, gracias también al apoyo recibido por Hapuseneb y Senenmut, auténticos gobernantes en la sombra.
"El" faraón Hatshepsut dedicó la mayor parte de su reinado a embellecer el país y a restaurar los templos, con el beneplácito de sus aliados los sacerdotes. El centro de acción principal de la reina fue su ciudad, Tebas. Edificó la llamada Capilla Roja del templo de Amón en Karnak y de las canteras de Asuán mandó hacer los obeliscos más grandes que se habían erigido en Egipto hasta entonces, y los llevó a Karnak decorados con electrum, aleación de oro y plata.
Como todos los faraones, Hatshepsut pensó su su "larga noche de contar los años" y comenzó a construir su mausoleo. En vez de elegir el valle de los reyes, eligio un paraje Deir el-Bahari para edificar su templo, y encargó la tarea a su arquitecto favorito, Senenmut. Aun hoy el resultado es increíble, una de las joyas y visita obligada de Egipto.Uno de los misterios de este templo radica en un sector sellado como una caja en la pared en que se puede observar a Hatshepsut por un lado en actitud amatoria y a Senenmut en la otra cara, como receptor de la pose amatoria de la reina, lo que deduce un íntimo vínculo (prohibido por su linaje) entre el arquitecto y la reina-Faraón. Hubo muchos chismes al respecto...
La devilidad de Hatshepsut comenzó cuando su templo y estaba acabado. Al poco tiempo murieron sus más grandes apoyos y su ¿amor? Hapuseneb y Senenmut. Y por si no fuera poco, poco después murió la gran esperanza, el arma secreta de la reina, la princesa Neferura. Su intención era nombrarla a ella sucesora y que siguiera una dinastía gobernada solo por mujeres. El golpe fue muy fuerte y poco a poco se fue retirando en favor de su sobrino.Hatshepsut acabó por morir en su palacio de Tebas tras un largo reinado de 22 años, abandonada por todos.Su tumba definitiva se encuentra en el Valle de los Reyes y está catalogada como KV20. Allí existen indicios que mandó ampliar la tumba de su padre para ser utilizada también para ella. El amor y la lealtad que la hija profesó al padre tuvo que ser tan grande que quiso permanecer junto a él toda la eternidad.

Cuando Tutmosis III se convirtió en faraón, se ocupó de convertir a Egipto en una potencia mundial, más de lo que ya era, realizando numerosas campañas. Lo peor que hizo fue empeñarse en borrar la memoria de su tia-madrastra de los anales para que pareciera que él había heredado el trono directamente de su padre Tutmosis II sin tener en cuenta a Hatshepsut. También se adjudicó la construcción del templo de Deir el-Bahari.

Nunca habría heredado ese reino tan rico en todo si no hubiera sido por ella que supo conservarlo y embellecerlo aun más.

"Eclipse" de Stepenie Meyer.

La vuelta de los Cullen a Forks devuelve a Bella la tranquilidad y felicidad de antes. Todo ha sido aclarado entra Edward y ella y vuelven a retomar su relación como si no hubiera existido un paréntesis de seis meses. Un paréntesis en el que ella había estrechado su relación con Jacob Black haciendo que él se sintiera atraído por ella. Aunque Bella desde un principio dejó bien claro que solo lo podría querer como amigo, él alberga la esperanza de que este sentimiento se transforme en amor, el tipo de amor de los enamorados.

Ahora Bella y Edward acuden juntos a todas las clases, en el almuerzo coinciden con Alice, el resto de hermanos Cullen se supone que terminaron el instituto el año anterior. El resto de estudiantes ya no los ven tan raros e incluso comparten mesa con ellos. Todo podría haber sido normal pero Victoria, la vampira que seguía buscando vengar la muerte de su compañero, estaba creando un pequeño ejercito de vampiros para ir en busca de Bella y matarla. Nadie sospecha nada, solo saben que en Seattle se están cometiendo muchos asesinatos y un montón de desapariciones. Un día en casa de Bella, Edward reconoce un olor, huele a vampiro. Alguien ha estado allí y se ha llevado algunas ropas de Bella. Al principio ninguno relaciona los asesinatos y desapariciones, ni mucho menos esos acontecimientos con la visita del vampiro a casa de Bella, pero cuando atan los cabos se dan cuenta de que Victoria está adiestrando a los neófitos para que sigan el rastro de Bella y le den muerte, a ella y a todo aquel que intente protegerla.
Mientras tanto, Bella, se debate entre su amor hacia Edward y su cariño hacia Jacob. Si él no hubiera estado junto a ella esos seis meses… Pero todo juega en su contra. Jacob pertenece a la familia de los queleutes, los protectores de los humanos. Cada vez que hay vampiros cerca, los jóvenes de esta familia se convierten en hombres lobo de forma instintiva. Así, un posible acercamiento de los dos amores de Bella resulta imposible, los instintos de ambos les incitan a luchar en cuanto se percatan del olor el uno del otro. Sus naturalezas y la rivalidad por el amor de ella hace imposible cualquier gesto amistoso. Solo cuando ambos se dan cuenta del verdadero peligro que corre Bella, deciden unir sus fuerzas para luchar contra un común enemigo. Vampiros y licántropos luchando contra vampiros sedientos de sangre.
La lucha comienza y ambos grupos se complementan perfectamente acabando así con la amenaza constante. Todo sale bien, aunque Jacob resulta herido. El propio padre de Edward, Carlisle, se encarga de atender a Jacob en su casa. Se va recuperando rápidamente. Este gesto hace que se suavicen las relaciones entre los Cullen y los queluetes, ahora los ven más humanos, más normales. Aun así Jacob no puede soportar la idea de que Bella pronto dejará ese mundo para convertirse en una de ellos, una "chupasangre". El plazo ya ha vencido, la graduación pasó hace días y el momento ha llegado. Habla con él , intenta hacerlo lo más fácil posible, le quiere pero su amor por Edward es más fuerte que todas las cosas que pueda sentir por él jamás.

Bella, llega a un acuerdo con su amado, se casarán y después de esto la transformará él mismo, eso sí, pone una fecha límite, el trece de agosto. Alice está como loca pensando en los preparativos.

A Jacob le llega un sobre, una invitación de boda, dentro además hay una nota de agradecimiento de Edward, le da las gracias por cuidar de ella cuando él no estubo a su lado. Jacob se transforma en lobo y sale corriendo por los bosques, quiere dejar atrás todo recuerdo, todo dolor... Continuará.

Bueno, creo que con este he batido mi record, en dos días!! Me ha gustado mucho, hay momentos muy tiernos, muy humanos, el deseo de Bella por Edward, la resistencia de éste por miedo a hacerle daño en mitad de la pasión, sentimientos encontrados, los desaires del padre de Bella a Edward y su arrepentimiento al ver su sincera preocupación por un Jacob herido "es un buen chico, Bella recuerdamelo"...

Ahora ¡a por el cuarto! Jejeje.

"Luna nueva" de Stephenie Meyer.

En esta segunda entrega de la saga, Bella cumple dieciocho años y en casa de los Cullen le preparan una fiesta “sorpresa”. Mientras abre uno de los regalos se hace un pequeño corte en un dedo con el papel, solo es una minúscula gota pero lo suficientemente olorosa para que Jasper no pueda controlarse y se abalance sobre ella. Edward se interpone entre ambos, cae al suelo con Bella que se corta en el brazo con los cristales que se han roto al caer ellos. La habitación se llena del aroma de su sangre y todos, excepto Carlisle y Edward, deben salir al jardín para evitar más tentaciones.
Este echo hace pensar a Edward si él es lo mejor para Bella o si debería alejarse de ella, afrontar que son distintos y seguir vidas separadas. No puede dejar de pensar en el peligro constante que supone para Bella el estar junto a él o su familia además de la facilidad que ella tiene para los accidentes. Al final se decide por abandonarla y como sabe que no será fácil opta por lo más doloroso: decirle que no la ama.
Bella cree morir, se queda en estado de shock perdida en el bosque, aovilla bajo la lluvia murmurando: “Se ha ido”. Tras cuatro meses actuando como una autómata, más muerta que viva escucha la voz de Edward en su cabeza cuando se encuentra en una situación peligrosa, cerca de unos tipos que la miran. La voz de Edward le advierte del peligro y le insta para que se aleje de allí. A partir de ese día Bella decide provocar situaciones que entrañen riesgo para poder oír la anhelada voz.Llevada por este espíritu suicida se decide a comprar unas motos viejas y su amigo de la reserva india Jacob Black las repara. Y al montar en ellas vuelve a oír a su amado pidiéndole que deje de hacer tonterías. Otra amenaza constante es la presencia de la vampira Victoria en Forks acechando a Bella, desea matarla para vengar la muerte de James, su amado, asesinado por Edward para proteger a Bella (que lío, jeje). Lo peor llega cuando decide saltar al mar desde un acantilado. Alice, la hermana de Edward, la ve en una de sus visiones y cree que intenta suicidarse. La cosa se lía más y creen que ha muerto. Edward busca la manera de poner fin a sus días y la única forma es en Italia provocando a la “realeza” vampira, los Vulturi. Alice acude a casa de Bella para dar consuelo a Charlie (su padre) pero al llegar allí se encuentra con ella y lo aclaran todo. Ahora Bella es la única que puede salvar la vida de Edward. Salen disparadas hacia Italia sabiendo que lo más seguro es que mueran en el intento, aun así, la suerte les sonríe y por fin logra encontrarse con su amor y arreglarlo todo. Los Vulturi les hacen prometer a Edward que convertirá a Bella, de lo contrario ellos la matarán. Al llegar a casa él se lo piensa mejor y ella decide someter su transformación a votación en casa de los Cullen. La votación sale a favor de Bella, deseosa de convertirse, pero Carlisle, el único capaz de hacerlo le pide que espere hasta la graduación. Edward le dice que si desea que él la convierta le tiene que dar un poco más de tiempo además de casarse con él antes. Bella se lo toma a risa y esto ofende a Edward. Lo hablan en serio y ella decide darle más tiempo para que sea él quien lo haga. Y ahí se queda la cosa…

La verdad es que no sé muy bien qué decir, que me ha gustado o que no, porque ha sido ambas cosas. Si “Crepúsculo” me llevó a vivir en una segunda “edad del pavo”, “Luna nueva” me ha matado el pavo y no me ha dejado ni las plumas. Quizás se deba a que el primer libro me gustó demasiado, entonces del segundo me esperaba que me entusiasmara de la misma manera y, aunque lo he leído con la misma avidez, no ha sido igual, incluso a habido momentos en que me ha parecido tedioso e incluso aburrido. El personaje de Bella se va convirtiendo cada vez más patético (a mi parecer) al contrario que la perfección de Edward que sigue igual de encantador, jeje. En fin, creo que se podía haber ahorrado cien páginas si a Bella no le diera vueltas la cabeza, la habitación o le entraran mareos o vómitos cada dos páginas. De lo único que estoy segura es que su autora ha conseguido lo que se esperaba, engancharme de tal manera que estoy estresada y obsesionada ya pensando en comprarme el tercero de la saga.

"Querida Alejandría" de María García Esperón.

Ya he hablado de él antes, pero lo hacía sin conocimiento, simplemente por lo que había leído sobre él. Ahora puedo hablar con conocimiento de causa gracias a que su autora, María García Esperón, ha sido tan amable de facilitármelo.

Sabía que no me decepcionaría, pero ha sido más que eso, me ha emocionado leerlo. Una niña de catorce años que le cuenta en un diario a su ciudad, Alejandría, que han decidido casarla. La elección de su esposo no la decepciona, al contrario, le gusta. Además, ambos reinarán en Mauritania. Se debate entre dos sentimientos opuestos hacia Octavio: el odio y el agradecimiento. Odio porque el hombre que ahora la hace reina antes la hizo prisionera y la obligó a desfilar cargada de cadenas. Agradecimiento porque la llevó a casa de Octavia, que le dispensó cariño y atenciones como a una hija, y la entregaba en matrimonio a un joven lleno de belleza y virtudes.
Algo que me emocionó mucho es cuando tiene que admitir que Octavia era más cariñosa con ella que en su día lo fuese su propia madre y que Marcelo (hijo de Octavia) lo mismo en comparación con Cesarión, su hermano mayor.
Va contando su día a día, como murió su hermano pequeño nada más llegar a Roma, pasando por sus recuerdos de Alejandría cuando jugaba con sus padres y hermanos como una familia normal, hasta el día de su boda.
Algo que me ha gustado mucho, es la de imaginar a un Alejandro Helios libre. Fingiendo su muerte en el Tíber, huye hacia la India ayudado por seguidores fieles a su dinastía. Como nada se sabe del paradero real del muchacho, esta idea me pareció muy acertada y me alegré al leerlo como si fuese algo mío, y quizás después de leer tanto de ellos tenga derecho a sentirlos así, como algo mío.
Creo que es una novela muy adecuada para ir iniciando a los más jóvenes a la lectura y el conocimiento de la Historia.
Para los muertos, la verdadera muerte les llega con el olvido. Mientras sigamos hablando de ellos, vivirán en nosotros. Por eso pienso que tanto Cleopatra, Marco Antonio, sus hijos, Octavia y demás, siguen estando hoy más vivos que nunca.

"Crepúsculo" de Stephenie Meyer

Empecé a leerlo por casualidad, lo acababa de comprar para regalárselo a mi sobrina. Antes de envolverlo para regalo comencé, por curiosidad, a leer las primeras páginas. Descubrí con asombro que comenzaba con las mismas palabras que la película. No sé por qué me asombré, si se ha sacado de ahí. El caso es que cuando me quise dar cuenta ya iba por la página doscientos. No había vuelta atrás, al día siguiente fui a comprarle otro y continué leyendo con avidez.

No sé por qué pensé que me encontraría con una historia de vampiros, si ya había visto la película. Jugaba con la ventaja de poder imaginarme a los personajes tal y como los había visto en la pantalla. En vez de eso, me encontré con una de las historias de amor más bonitas que he visto. Esas miradas, esas frases que en pocas palabras dicen tanto...

La protagonista Bella se traslada a Forks, a casa de su padre para que su madre pueda viajar con su nuevo marido que es jugador de béisbol. El lugar no le gusta, siempre llueve y la idea de llegar al instituto a mitad de curso la aterra porque no conoce a nadie. Todos la reciben muy bien, sobre todo los chicos, y ese mismo día ya hace amigas. Estando en la cafetería los ve entrar por primera vez, son Edward y sus “hermanos”. Se queda asombrada, son tan pálidos y a la vez tan hermosos. Todo en ellos es armonía, perfección, hasta sus andares resultan elegantes. Enseguida Bella pregunta quienes son, No puede apartar la vista de Edward hasta que él clava los ojos en ella y no puede soportar la fuerza de su mirada, se ha enamorado nada más verle, en cambio, él lucha constantemente entre dos sentimientos encontrados, las ansias de beber su sangre y las ganas de estar a su lado y protegerla. Al principio intenta evitarla a toda costa, la “sed” es muy fuerte y el aroma de Bella irresistible para él, por lo que intenta apartarse de ella para evitar hacerle daño. Al final desiste de su empeño no sin antes advertirle por activa y por pasiva lo peligroso que puede resultar estar a su lado. Pero es tarde para Bella, se muere por verle, por estar a su lado, por respirar su aroma… Después de atar cabos, se da cuenta de lo que es en realidad Edward, un vampiro. Lo hablan y deciden seguir adelante con todas las consecuencias y peligros que esto puede conllevar para ambos.

Tengo que decir, no sin cierto pudor, que mientras lo he leído me he sentido como una adolescente, volví a ver la película en compañía de mi sobrina, incluso ahora aun me dura esa sensación de estar viviendo una segunda “edad del pavo“, vaya cosas. En fin, de eso se trata, de que un libro te pueda transmitir algo y, en mi caso al menos, puedo decir que lo ha conseguido. El amor aun nos conmueve. Que sea por mucho tiempo.

Adriano, el infatigable curioso.

El 26 de enero del años 76 de nuestra era nace Publio Elio Adriano. A los ocho años es adoptado por Trajano, su antecesor como emperador. Si uno no paró de guerrear hasta su muerte, el otro se dedicó a conservar lo que había.La Historia Augusta afirma que sus relaciones con Trajano no siempre fueron buenas; se hace referencia a una disputa como consecuencia de los celos de los efebos del emperador hacia el nuevo favorito, cuya homosexualidad está atestiguada también en la obra de Dion Casio. A la muerte de éste, Adriano decide parar los preparativos para la nueva campaña contra los partos, abandonar las últimas provincias orientales conquistadas, devolver la frontera al Eúfrates y llegar a un acuerdo con la Partia. Un grupo de senadores y generales del anterior emperador no vio con buenos ojos estas decisiones y solo con la muerte de estos se evitó una nueva guerra civil. Y así, mientras toda la Historia de Roma había girado siempre en torno a campañas, guerras y conquistas, por fin se llegaba a un desconocido y próspero periodo de paz. Tenía la firme intención de fijar unos límites, unas fronteras reales del Imperio y mantenerlo así. Sus veinte años de reinado fueron como una renovación del imperio.
Para delimitar el imperio y evitar las invasiones bárbaras, construyó su famoso “muro de Adriano”.
Mientras que anteriormente los emperadores solo salían de Italia para emprender alguna campaña, él se dedicó a recorrer el Imperio, saciar su curiosidad y sus ansias de saber. Durante sus viajes tomó conciencia de la inmensidad de sus dominios, funda ciudades, otras las restaura e incluso las agranda. Envía grandes cantidades de dinero para promover la construcción de acueductos, reformar los puertos, embellecer las plazas, templos y la restauración de los antiguos.
Era un amante del saber y quería dominar todas sus ramas: poesía, historia, filosofía, música, matemáticas, astrología, arte y arquitectura. Le gustaba demostrar su superioridad en cada unos de estos campos, lo que le acarreaba problemas al que se atreviera a rebatirlo.
Alguien dijo de él que era un “explorador de todas las curiosidades”
A su muerte, primero le enterraron en Puetoli - cerca de su villa - en una residencia que había pertenecido a Cicerón. Poco después, se ordenó el traslado del cuerpo a Roma, donde le enterraron en los Jardines de Domicia, cerca de las obras de su mausoleo. Tras el término de la construcción (139) se incineraron sus restos y se trasladaron las cenizas al mausoleo, donde ya estaban las de Vibia Sabina (su mujer y se había suicidado)y las de Lucio Aelio Vero- al que el emperador había adoptado - que había muerto un año antes. Antonino Pío le deificó ese mismo año y trasladó sus cenizas al templo del Campo de Marte. El actual Castillo de Sant Angelo, fue en su día el Mausoleo de Adriano.

Como casi todos los emperadores, murió sin un heredero de su sangre, así que Antonino Pío fue su sucesor y mantuvo hasta su muerte en 161 la paz y estabilidad que heredó de Adriano. El heredero de Antonino sería Marco Aurelio.