Suetonio.

Dije que un día hablaría de él y hoy es ese día. He leído los tres primeros volúmenes de las “Vidas de los doce césares” (por ahora, eh), los correspondientes a las biografías de Julio César, Octavio y Tiberio y me lo imagino como un “Jesús Mariñas” de su época. Sabe contar cada cosa en el tono que se merece, dando a los méritos de cada personaje la importancia que tienen y a los vicios y manías de éstos tres cuartos de lo mismo. Utiliza un lenguaje sencillo y se recrea en los escándalos y chismes de sus protagonistas.

Casi no sabemos nada cierto de Suetonio y la mayor parte de la información que tenemos sobre él se debe a la correspondencia que mantenía con Plinio el Joven. Su nombre completo era Cayo Suetonio Tranquilo y probablemente nació en Hipona (Annaba, en Argelia) hacia el año 70 d. C., durante el reinado de Vespasiano, y murió hacia el 140 d. C.
Aunque su familia pertenecía al orden ecuestre, él no se decidió ni por la carrera política ni el ejército, como correspondía a su rango. Se decantó por el estudio de las letras y la investigación, llegando a ejercer como profesor y abogado (97 d. C). Contó con la amistad y la protección del poderoso Plinio el Joven, el cual lo recomendó a Trajano, durante cuyo reinado (98 d. C.-117 d. C.) desempeñó los cargos de superintendente de las bibliotecas públicas y responsable de los archivos, así se explica que fuese un erudito ya que estos trabajos le permitían tener acceso a la documentación imperial. Finalmente, Adriano le nombró secretario encargado de la correspondencia oficial del gobierno.
Dejó constancia de sus vastísimos conocimientos en tratados de todo tipo, tanto en latín como en griego. Escribió sobre los espectáculos públicos, el calendario, la vestimenta, los defectos físicos o las prostitutas más famosas, y también obras de tipo enciclopédico: “Roma”, sobre la vida de los romanos, y “Prata”, que podría considerarse una historia natural.

Aunque su fama la debe a “De viris illustribus”, una colección de biografías de grandes figuras de la vida literaria y sobre todo, a las “Vidas de los doce césares”, que le han valido ser considerado junto a Tácito uno de los mayores historiadores de su tiempo.
Las “Vidas” se conservan casi completas y fueron publicadas después del año 120 d. C., y parece ser que estaban dedicadas a otro de los patrocinadores de Suetonio, Septicio Claro. Como ya he comentado, son muy entretenidas y han sido siempre muy populares, dibujando un retrato moral, muy detallista y anecdótico, de los primeros emperadores (desde César hasta Domiciano).

En el año 122 d. C., Septicio Claro y Suetonio cayeron en desgracia y perdieron sus cargos tras una conjura en ausencia del emperador Adriano. Nada se sabe de Suetonio a partir de entonces. Supongamos pues, que vivió en paz dedicándose a sus estudios y a la publicación de sus obras.

6 comentarios:

Deprisa dijo...

Suetonio hizo una gran labor que ha ayudado a los historiadores modernos, pues en sus biografías detallaba toda la información posible sobre estas grandes figuras, incluídas todos los aspectos no oficiales que sin su ayuda no hubiéramos llegado a conocer.

María García Esperón dijo...

Excelente comparación con Mariñas. Gracias por compartir con nosotros el placer de leer a Suetonio.

reinasinespejo dijo...

Ya me le imagino diciendo a algún cronista de la época: "que te calles, Fulanito", jeje.

Marcelo dijo...

Muy bueno! Me pregunto qué habrá hecho Adriano con él.
Un saludo!

Marcelo dijo...

Tu misión está cumplida. Querías dar a conocer libros que puedan enseñar algo? Ya lo hiciste. Hoy encontré una impecable edición de "Los Doce Césares" de Suetonio(Editorial Mayo, Buenos Aires, 1.944)
Como muchas joyas, pasan desapercibidas. Me costó $12.- Luego me metí a tomar un café que me costó $5.-
Muchas gracias!

Marcelo dijo...

Sigo! Ahora leo en "Memorias de Adriano": "Me vinculaba con aquellos doce Césares tan maltratados por Suetonio..."