Retazos de la Historia

Es dificil comenzar a escribir, cómo impone un papel en blanco. Me lanzaré a este mar inmenso que es la Historia.

Imaginemos por un momento que los griegos no hubieran ganado a los persas hace tantísimos años o que Octavio hubiese perdido en la batalla de Accio. ¿Cómo habría afectado esto a nuestra historia? Quizás sería mejor dejar las cosas como están, aunque es inevitable pensarlo e intentar imaginar qué huellas arquitectónicas habría dejado en nuestra geografía estos cambios Históricos.

He de decir que, aunque la época de Augusto, marcó un antes y un después, me habría encantado que aquella batalla la ganaran Cleopatra y Marco Antonio. Muchos escritores a través de los años lo han señalado como cobarde que se hacía el enfermo cada vez que entraban en batalla, enviando a su amigo Agripa al mando de sus tropas a las cuales, todo hay que decirlo, supo mandar muy bien dados los resultados. Aunque no fuese Octavio Augusto el típico héroe de las batallas sí podemos decir de él que se supo rodear de los más grandes de su época y no solo en el campo de la guerra sino también en lo intelectual siendo un gran mecenas.


Qué decir de mis dos personajes favoritos Marco Antonio y Cleopatra, de los cuales hablaré más extensamente en otro momento, ¿que les cegó el sueño de Alejandría?. Pues sí. Encumbrar al descendiente de Julio Cesar, Cesarión, al trono de Roma. Reinar como rey de reyes desde Alejandría un reino tan basto y revuelto como el romano, una locura tan grande como la de pretender poner un rey y más extranjero en una tierra en la que lo último que querían eran reyes. Su ambición les perdió y más aun subestimar a Octavio.


En fin, la batalla final la ganó Octavio, Cleopatra y Marco Antonio se suicidaron, Cesarión fue capturado y asesinado y a Roma le siguieron varios siglos de prosperidad con excepción de algunos cesares de reinado (no sé si llamarlo así) vergonzoso como el de Tiberio, hijastro y sucesor de Octavio, y Nerón un loco fanático.


Lo que más admiro de Octavio es que no se cebó en los descendientes de sus máximos rivales. Una vez acabada la contienda en Alejandría, llevó consigo a los hijos de Antonio y Cleopatra (los gemelos Cleopatra Selene, Alejandro Helios y el pequeño Tolomeo Filadelfo) y les dio una educación de príncipes en casa de su hermana Octavia, divorciada de Antonio, que los acogió y crió junto a sus hijos no dejando que nadie manchara la memoria ni el recuerdo de la gran reina que fue su madre. Un día hablaré más de Octavia, se merece esto y más.