"Querida Alejandría" de María García Esperón.

Ya he hablado de él antes, pero lo hacía sin conocimiento, simplemente por lo que había leído sobre él. Ahora puedo hablar con conocimiento de causa gracias a que su autora, María García Esperón, ha sido tan amable de facilitármelo.

Sabía que no me decepcionaría, pero ha sido más que eso, me ha emocionado leerlo. Una niña de catorce años que le cuenta en un diario a su ciudad, Alejandría, que han decidido casarla. La elección de su esposo no la decepciona, al contrario, le gusta. Además, ambos reinarán en Mauritania. Se debate entre dos sentimientos opuestos hacia Octavio: el odio y el agradecimiento. Odio porque el hombre que ahora la hace reina antes la hizo prisionera y la obligó a desfilar cargada de cadenas. Agradecimiento porque la llevó a casa de Octavia, que le dispensó cariño y atenciones como a una hija, y la entregaba en matrimonio a un joven lleno de belleza y virtudes.
Algo que me emocionó mucho es cuando tiene que admitir que Octavia era más cariñosa con ella que en su día lo fuese su propia madre y que Marcelo (hijo de Octavia) lo mismo en comparación con Cesarión, su hermano mayor.
Va contando su día a día, como murió su hermano pequeño nada más llegar a Roma, pasando por sus recuerdos de Alejandría cuando jugaba con sus padres y hermanos como una familia normal, hasta el día de su boda.
Algo que me ha gustado mucho, es la de imaginar a un Alejandro Helios libre. Fingiendo su muerte en el Tíber, huye hacia la India ayudado por seguidores fieles a su dinastía. Como nada se sabe del paradero real del muchacho, esta idea me pareció muy acertada y me alegré al leerlo como si fuese algo mío, y quizás después de leer tanto de ellos tenga derecho a sentirlos así, como algo mío.
Creo que es una novela muy adecuada para ir iniciando a los más jóvenes a la lectura y el conocimiento de la Historia.
Para los muertos, la verdadera muerte les llega con el olvido. Mientras sigamos hablando de ellos, vivirán en nosotros. Por eso pienso que tanto Cleopatra, Marco Antonio, sus hijos, Octavia y demás, siguen estando hoy más vivos que nunca.

"Crepúsculo" de Stephenie Meyer

Empecé a leerlo por casualidad, lo acababa de comprar para regalárselo a mi sobrina. Antes de envolverlo para regalo comencé, por curiosidad, a leer las primeras páginas. Descubrí con asombro que comenzaba con las mismas palabras que la película. No sé por qué me asombré, si se ha sacado de ahí. El caso es que cuando me quise dar cuenta ya iba por la página doscientos. No había vuelta atrás, al día siguiente fui a comprarle otro y continué leyendo con avidez.

No sé por qué pensé que me encontraría con una historia de vampiros, si ya había visto la película. Jugaba con la ventaja de poder imaginarme a los personajes tal y como los había visto en la pantalla. En vez de eso, me encontré con una de las historias de amor más bonitas que he visto. Esas miradas, esas frases que en pocas palabras dicen tanto...

La protagonista Bella se traslada a Forks, a casa de su padre para que su madre pueda viajar con su nuevo marido que es jugador de béisbol. El lugar no le gusta, siempre llueve y la idea de llegar al instituto a mitad de curso la aterra porque no conoce a nadie. Todos la reciben muy bien, sobre todo los chicos, y ese mismo día ya hace amigas. Estando en la cafetería los ve entrar por primera vez, son Edward y sus “hermanos”. Se queda asombrada, son tan pálidos y a la vez tan hermosos. Todo en ellos es armonía, perfección, hasta sus andares resultan elegantes. Enseguida Bella pregunta quienes son, No puede apartar la vista de Edward hasta que él clava los ojos en ella y no puede soportar la fuerza de su mirada, se ha enamorado nada más verle, en cambio, él lucha constantemente entre dos sentimientos encontrados, las ansias de beber su sangre y las ganas de estar a su lado y protegerla. Al principio intenta evitarla a toda costa, la “sed” es muy fuerte y el aroma de Bella irresistible para él, por lo que intenta apartarse de ella para evitar hacerle daño. Al final desiste de su empeño no sin antes advertirle por activa y por pasiva lo peligroso que puede resultar estar a su lado. Pero es tarde para Bella, se muere por verle, por estar a su lado, por respirar su aroma… Después de atar cabos, se da cuenta de lo que es en realidad Edward, un vampiro. Lo hablan y deciden seguir adelante con todas las consecuencias y peligros que esto puede conllevar para ambos.

Tengo que decir, no sin cierto pudor, que mientras lo he leído me he sentido como una adolescente, volví a ver la película en compañía de mi sobrina, incluso ahora aun me dura esa sensación de estar viviendo una segunda “edad del pavo“, vaya cosas. En fin, de eso se trata, de que un libro te pueda transmitir algo y, en mi caso al menos, puedo decir que lo ha conseguido. El amor aun nos conmueve. Que sea por mucho tiempo.

Adriano, el infatigable curioso.

El 26 de enero del años 76 de nuestra era nace Publio Elio Adriano. A los ocho años es adoptado por Trajano, su antecesor como emperador. Si uno no paró de guerrear hasta su muerte, el otro se dedicó a conservar lo que había.La Historia Augusta afirma que sus relaciones con Trajano no siempre fueron buenas; se hace referencia a una disputa como consecuencia de los celos de los efebos del emperador hacia el nuevo favorito, cuya homosexualidad está atestiguada también en la obra de Dion Casio. A la muerte de éste, Adriano decide parar los preparativos para la nueva campaña contra los partos, abandonar las últimas provincias orientales conquistadas, devolver la frontera al Eúfrates y llegar a un acuerdo con la Partia. Un grupo de senadores y generales del anterior emperador no vio con buenos ojos estas decisiones y solo con la muerte de estos se evitó una nueva guerra civil. Y así, mientras toda la Historia de Roma había girado siempre en torno a campañas, guerras y conquistas, por fin se llegaba a un desconocido y próspero periodo de paz. Tenía la firme intención de fijar unos límites, unas fronteras reales del Imperio y mantenerlo así. Sus veinte años de reinado fueron como una renovación del imperio.
Para delimitar el imperio y evitar las invasiones bárbaras, construyó su famoso “muro de Adriano”.
Mientras que anteriormente los emperadores solo salían de Italia para emprender alguna campaña, él se dedicó a recorrer el Imperio, saciar su curiosidad y sus ansias de saber. Durante sus viajes tomó conciencia de la inmensidad de sus dominios, funda ciudades, otras las restaura e incluso las agranda. Envía grandes cantidades de dinero para promover la construcción de acueductos, reformar los puertos, embellecer las plazas, templos y la restauración de los antiguos.
Era un amante del saber y quería dominar todas sus ramas: poesía, historia, filosofía, música, matemáticas, astrología, arte y arquitectura. Le gustaba demostrar su superioridad en cada unos de estos campos, lo que le acarreaba problemas al que se atreviera a rebatirlo.
Alguien dijo de él que era un “explorador de todas las curiosidades”
A su muerte, primero le enterraron en Puetoli - cerca de su villa - en una residencia que había pertenecido a Cicerón. Poco después, se ordenó el traslado del cuerpo a Roma, donde le enterraron en los Jardines de Domicia, cerca de las obras de su mausoleo. Tras el término de la construcción (139) se incineraron sus restos y se trasladaron las cenizas al mausoleo, donde ya estaban las de Vibia Sabina (su mujer y se había suicidado)y las de Lucio Aelio Vero- al que el emperador había adoptado - que había muerto un año antes. Antonino Pío le deificó ese mismo año y trasladó sus cenizas al templo del Campo de Marte. El actual Castillo de Sant Angelo, fue en su día el Mausoleo de Adriano.

Como casi todos los emperadores, murió sin un heredero de su sangre, así que Antonino Pío fue su sucesor y mantuvo hasta su muerte en 161 la paz y estabilidad que heredó de Adriano. El heredero de Antonino sería Marco Aurelio.