"La vieja sirena" de José Luís Sampedro.

Narra la historia de una mujer que no recuerda su pasado. No recuerda que nació sirena y que rechazó su inmortalidad para disfrutar de los placeres de los humanos. Sus recuerdos más antiguos son su aparición en una playa completamente desnuda y como la acogieron las gentes que allí vivían. Así, sin apenas recuerdos es comprada como esclava en Alejandría para la casa de Ahram "el navegante". Nada más llegar le cortan su preciosa melena color ámbar para que su dueña se haga una peluca. Intenta pasar desapercibida pero su belleza no pasa desapercibida ni siquiera para el dueño de la casa. Al salvar al nieto de este del ataque de un perro, pasa a convertirse en su niñera, esto le permite estar cerca de Ahram ya que el niño adora a su abuelo y salir en barca con él. Poco a poco "el navegante" se va dando cuenta de que esa mujer es distinta a las demás y su curiosidad da paso a sentirse atraído por ella. Ambos comienzan una relación y en su primer encuentro, en pleno éxtasis, Glauka recupera todos sus recuerdos. Se lo cuenta a Ahram que lo cree todo casi sin sorprenderse, tan convencido estaba de que ella no era normal.

Glauka pasa muchos momentos con Krito, el filosofo que en una ocasión salvó la vida de Ahram, ganándose así su amistad y gratitud. Krito es un hombre que a veces se siente mujer y a veces hombre. En Glauka encuentra a la compañera perfecta, ella lo comprende y ambos comparten su amor por Ahram. Esta amistad desemboca en algo más, lo que enfurece a Ahram pero que al final acaba comprendiéndolo todo. Ellos son sus dos estrellas, sus amuletos, su sirena y su filósofo.

Para mí es una novela mágica, que transporta a quien la lee a la Alejandría del siglo III. Una época convulsa y llena de intrigas por todas partes, pero también de belleza. Está escrita en mayor parte en monólogo interior, lo que nos permite conocer lo que sienten distintos personajes en una misma situación. Una historia de amor con retazos de historia, incluso el faro de Alejandría se convierte en protagonista al final de la novela.

Este es uno de esos libros que da pena acabar.