El origen de la Navidad.

Ya había leído algo sobre el nacimiento de la Navidad y el porqué de que se celebre precisamente el 25 de diciembre, pero después de investigar un poquito más creo que a partir de hoy veré la Navidad con otros ojos, unos ojos más "místicos" y un poco cabreada una vez más por la manera en que la Santa Iglesia Católica trastoca las cosas a su conveniencia.

Comenzaré aclarando lo de la fecha. Nadie estaba seguro de la fecha en que había nacido Jesús, en diciembre y enero se daban, y se dan, las temperaturas más bajas y las precipitaciones más altas de tal manera que resultaba imposible que los pastores durmieran a cielo descubierto mientras cuidaban el ganado, según escribió San Lucas, pues durante esta época, incluido febrero, hombres y ganado pernoctaban bajo techo. Era entonces absurdo que el censo de población ,decretado por Quirino, gobernador de Siria,  se llevara a cabo durante estas fechas, en medio del frío, la lluvia, y los caminos anegados y resbaladizos que harían imposible la caminata a sus lugares de origen, como es el caso de José y María.

Así pues, se comenzó a especular con las fechas: 16 ó 20 de mayo, 9, 19 ó 20 de abril, 29 de marzo o 29 de septiembre. Hasta que en el año 334 el Papa Julio I dictaminó que Jesús había nacido el 25 de diciembre ¿Casualidad? Que va, todo tiene un porqué. Coincidía con las festividades que se realizaban durante el solsticio de invierno: las ceremonias vikingas en honor de Odín, las Saturnalias romanas, el nacimiento del dios Indoiraní Mithra, etc. En fin en esos días en que se celebra el solsticio de invierno, en muchas culturas antiguas se celebraba el que los días se alargasen y se rendía el culto al sol renaciente. Los romanos celebraban su culto al dios Saturno durante 17 días de banquetes, baile y regalos. El 25 de diciembre, cumpleaños de Mitra, dios del Sol, que originalmente era el dios babilonio de la luz, llegó a ser el punto culminante de las celebraciones que duraban una semana.
En un esfuerzo por convertir a los paganos y recobrar a los que se habían apartado y habían adoptado tales prácticas mundanas, la Iglesia Romana, a mediados del cuarto siglo, ‘cristianizó’ el cumpleaños de Mitra y adoptó la fecha y las costumbres asociadas con ese día, pero lo designó como la celebración del nacimiento de Jesucristo. Así nació la Navidad. Seguro que solo le falto decir: "Y punto en boca". Lo siento, es que estas cosas me crispan un poco.

No creais que todo acaba aquí, el árbol de Navidad también tiene su origen "divino".
Muchos pueblos les rendían culto a un puñado de árboles considerados sagrados por distintos motivos. El más común, desde Grecia hasta Noruega era el roble, pero con el devenir del cristianismo se cambió el inconmovible roble por el abeto pues, según los misioneros, la forma triangular de la enramada correspondía al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Este tres mágico caló muy bien en todas partes ya que era un número venerado por muchos pueblos miles de años antes de la venida de Jesús, y de esta manera bastante singular se impuso el abeto y luego el pino. Algunas estudiosos atribuyen el origen del árbol de Navidad a Bonifacio, puesto que él convenció a los alemanes del octavo siglo de que abandonaran su adoración de las encinas sagradas. Según la leyenda, cuando él cortó una de las encinas sagradas de ellos, un abeto joven creció en su lugar. Bonifacio dijo a los recién convertidos que el abeto sería el árbol sagrado de ellos... el árbol de Cristo.
Otros creen que el árbol de Navidad vino del árbol del paraíso, popular en la Alemania medieval. El árbol ocupaba el centro del escenario en la obra de teatro sobre el paraíso en honor de los “santos” Adán y Eva, cuya fiesta se celebraba el 24 de diciembre. El árbol se decoraba con manzanas y obleas.

Hablemos ahora de Papá Noel. Originalmente se le llamaba Padre Invierno, no se sabe cómo, con el paso del tiempo fue confundido con San Nicolás, un hombre sumamente rico nacido en lo que hoy es Turquía y famoso por su generosidad con los más pobres, en especial con los niños. A aquel hombre que se transformó en obispo y más tarde en santo, los holandeses le tomaron particular cariño y lo llamaron en su lengua Sinter Klaas (San Nicolás), y con este nombre pasó a América, más específicamente a Nueva Ámsterdam, que luego los ingleses llamarían Nueva York. Con el tiempo y las aguas navideñas, Sinter Klaas se transformó en el conocido Santa Claus (Jo Jo Jo), es decir: Papá Noel, esto es, el Padre Invierno remasterizado.
Se cuenta que, siendo ya obispo San Nicolás, se enteró de que un residente de la localidad no tenía dinero para las dotes de sus tres hijas, él secretamente tiró piezas o monedas de oro en el hogar de ellos por una ventana o un agujero que había en el techo para la salida del humo. Supuestamente el oro cayó directamente en unas medias que se habían colgado cerca del fuego para que se secaran. Así pudo comenzar también la tradición de los regalitos dentro de los calcetines. El resto, eso del traje rojo, los mofletitos y los kilos de más ya es fruto de la imaginación.


En fin, ¿qué más puedo decir? ¡¡Que me quedo con los Reyes Magos que esos sí que fuese en la fecha que fuese sí que estuvieron ahí!!
Para terminar, felices fiestas, que os traigan muchos regalitos y que el año nuevo venga cargadito de salud, amor y felicidad para todos.